lunes

l'oiseau






Veo un pájaro, esta en la copa de un árbol. Puede ver el mundo a sus pies y sentirse seguro allí arriba. Puede ver a las personas caminar por la ciudad y saber de donde vienen y a donde van. Si se cansa puede despegar y realizar un vuelo entre las corrientes de viento. Puede descender a un árbol más pequeño o puede subir a la copa más alta. Puede seguirte y comprender lo que sientes. O simplemente puede desaparecer en un simple parpadeo, como acaba de hacer. ¿Dónde habrá ido ese pájaro? ¿A quién pretende seguir esta vez?



Fco.B.R. Darder


post-. He visto al pájaro que acaba de olvidar mi historia.

sábado

El vals de las bestias.

Summer 78 ( listen while reading)


A veces pensamos en aquellas cosas que no existen ni existirán. Caminamos por un mundo en el cual no hay caminos, pero aun así siempre llegamos a algún lugar. Tenemos sueños y sueños y sueños. Los caminos llevan a los sueños y los sueños siempre son buscados por los hombres que andan detrás de ellos como salmones a contra corriente del río. 








Una vez me contó un conejo: “los sueños solo existen en la mente mientras duermes, y mientras duermes solo duermes y roncas. ¿Conoces tú a alguien que haya alcanzado su sueño durmiendo y roncando”- me preguntó. Yo le respondí con un movimiento lateral de cabeza, de izquierda a derecha. “Pues yo tampoco, y jamás lo encontraras, déjame que te cuente una historia de mi digna experiencia:




Aquella gata sobre el alfeizar de la ventana sueña con salir y surcar el aire, volar lo más lejos posible de aquel lugar. Si le preguntan no sabrá responderles de donde vino ni donde está. Ella solo ha visto y conoce el exterior que se ve desde esa ventana. A ese gata le gusta ver el televisor y aprender sobre otras especies de animales, como ella. Odia los ratones aun que nunca haya visto ninguno, pero desearía perseguir  mariposas, una vez oyó a su amo hablar de esas extrañas criaturas que se arremolinan en el estómago y hacen sentir cosas inigualables. Ella quiere sentir mariposas en el estómago, esta cansada de su comida sura y seca.



Si le preguntan donde murió, no responderá. El conejo la vio saltar de ese alfeizar que su amo abrió una tarde calurosa de un agosto calurosa. Si le preguntan al conejo, les responderá que jamás vio una sonrisa tan feliz, la sonrisa de un gato que volaba.




El conejo cuenta, de su propia digna experiencia que mientras se alejaba de aquel lugar, se encontró a un gato blanco como la nieve, éste lloraba con una de sus patita rotas. El conejo le preguntó como se encontraba y el gato respondió: " Ve a aquella gatita muerta de allí, jamás hablé con ella, solíamos mirarnos todas las noches, ella desde su alféizar y yo desde mi portal. Soñaba con acariciar su pelo y maullarle y criar gatitos con ella. Una noche, la más estrellada que recuerdo en mis cinco vidas gatunas ya consumidas, subí por su fachada. Ella me miraba y yo la miraba, ansiosos estábamos por encontrarnos por primera vez sin un cristal cuando de repente caí..." -se lamentaba el gato mientras sus lagrimas brillaban en el suelo - " Caí al suelo rompiendo una pata, cuando levante la mirada dolorido ella ya no estaba, esta mañana he vuelto y la he encontrado así, con una sonrisa en su cara de gato y un charco de sangre seca que de mis ojos jamás se podrán borrar". Un silencio incómodo invadió la calle como si todas las pequeñas cosas incluso las piedras hubiesen escuchado la triste historia del gato, sintiendo lo que él. Lo último que escuchó el conejo decirle al gato fue: "Adiós, me marcho a encontrar la muerte pues solo me queda una vida gatuna.."



El gato blanco se fue, el conejo también. El silenció volvió a invadir aquella calle. Solo aquellos que de verdad escuchaban podían oír como los seres que nosotros llamamos inanimados lloraban. 


***



El conejo también cuenta que un día lluvioso paseando por las mismas calles de aquella ciudad conoció a un pingüino. Era un pingüino muy inquieto, muy travieso. El conejo le preguntó que por que estaba tan lejos del mar. El pingüino respondió que el dormía por el día y que por la noche se dedicaba a asustar a la gente, para si divertirse mucho y pasar el rato. Decía que el mar es muy aburrido, que allí no se podía asurar a los otros pingüinos, que ellos siempre estaban todos juntitos y pegaditos sin hacer nada y pasando frío.



El conejo entonces le preguntó: "¿ Por qué te gusta dar sustos, si solo te divierte a ti y a los demás no?"
El pinguino refunfuño diciéndole que era un viejo aburrido y chocho.
El cojeo cuenta de su propia experiencia que se le ocurrió una pregunta digna de ese momento:
"¿Qué es lo que mas te asustaría a ti?"
El pingüino puso cara de sorpresa y respondió:
"Pues el mayor susto que me podrían dar sería que llenasen la ciudad de agua y soltasen tiburones hambrientos durante el día. Al ser durante el día yo no me enteraría porque duermo, pero cuando me despertase por la noche a dar sustos me daría yo un susto de muerte"




El conejo le miró fijamente a los ojos y le dijo: " Y no será, que tanto te asustan los tiburones que dejaste el mar por temor a ser comido por uno de ellos. Dejando atrás a toda tu especie y a tu familia, sin pensar en que ellos resiste a ese temor... la cobardía no tiene limites. Jamás pensé que alguien seria capaz de dejar atrás sus seres queridos solo por que teme."

El conejo siguió su camino sin objetivo claro dejando al pingüino.
El pingüino quedó contemplando el suelo, pensativo quizás, no se.

***



El conejo decidió dejar aquella extraña ciudad. Viajó en tren muchos días hasta que encontrase un lugar apropiado en donde buscar. Una mañana de finales de otoño se paro en una pequeña villa de extraño nombre y vio desde su ventana a una mujer quieta al lado de una farola, con una correa a la cual se encontraba atada una polilla de gran tamaño que permanecía tan inerte y quieta como su ama.




El conejo bajo en esa parada para intentar preguntarle a esa señora que le ocurría. Cuando una extraña voz proveniente de un cubo de basura le gritó: "No se le ocurra señor conejo acercarse a esa loca, esta muy loca, pero que muy muy loca." El conejo se acerco al cubo y preguntó: "¿Qué le pasa a esa señora?"
"Pues lleva años allí quieta, recuerdo ese día. Ella paseaba a su gusano cuando antes de cruzar la calle se encontró a su hijo besando a quien no debía, hacia poco que se había quedado viuda y el banco le acababa de quitar el coche. Usted sabe que de vez en cuando pasa, pero muy pocas veces, que una bomba va a explotar y de repente...se queda atascada y no explota. Pues eso le paso a esa señora, su hijo salió huyendo con pies en polvorosa a cumplir los sueños en las manos de su amor y allí la dejó, a su propia madre."

El conejo atónito con esa historia decidió largarse de aquel lugar tan extraño y volver a casa. Volvió a coger el tren de camino a su antigua ciudad. Solo podía pensar en aquella pobre mujer, que vio su vida tan destrozada que gritar ni llorar le hubiese consolado y se quedó quieta, así sin más.

El camino fue largo y cansado, cuando por fin volvió a casa el conejo se aseó. Al salir de la ducha se cubrió con su toalla, salió al recibidor y se quedó mirando su reflejo en el espejo.



Pensó en todo lo que había visto. 

A lo lejos se oyó el maullido de un gato, que lloraba a la luna llena. El conejo se acerco a la ventana más próxima y vio al gato blanco que ya no andaba cojo. Una sombra pasó fugaz y el conejo miró al cielo asustado. Un pingüino que volaba en dirección hacia al mar. Volvió los ojos a la calle y vio salir a un hombre de su casa, iba con prisa. Quizás el fuese el hijo de aquella señora quieta que volvía a aquella villa de extraño nombre para reencontrarse con ella. Quién sabe.


***

El conejo se quedo mirando mi cara. "Espero que hayas aprendido una lección de esta historia aunque sea difícil de comprender. Pues los gatos jamás olvidan sus penas y aun así siguen consumiendo sus siete vidas gatunas, incluso para conseguir un sueño. Hasta los pingüinos vuelan para alcanzar sus sueños y dejar atrás sus miedos. Hasta las personas dejan de dormir y de roncar para encontrar los sueños verdaderos y darle un sentido a su simple existencia."


FIN




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Cuadros de Michael Sowa, 
Música de Yann tiersen,
Escrito por Fco. Borja Rossich Darder

viernes

jusqu'à ce que la mer vienne





Yo soy  aquel que vuela entre las corriente de viento, sin dejar de mirar y sin ser visto. Aquel que camina sobre el mar sin hundirse ,mientras en lo más profundo los demás crían coral en su piel. Aquel que esconde sus ojos tras las verdes hojas de la selva, que miran a las personas arder entre las llamas fatuas. Aquel que se observa en el desierto y es solo un espejismo de alivio.

Soy aquel que tras ver el mar y su oleaje no puede apartar la vista y llora al ver el barco más bello cortar sus olas, su movimiento y su paz. Aquel que se aleja tierra adentro mientras se hunde en la arena del desierto mientras la vegetación va cubriendo su sombra y el viento alivia el sonido de sus llantos. Aquel que bajo la tierra se quedó sin más agua que sus lágrimas y con la sed en sus labios.

Su cuerpo quedó roto en mil pedazos, esperando hasta que el mar llegase.

Hasta que el mar llegase. 



lunes

L'arbre mort.






    Drop to drop the rain is falling outside. Here is not cold at all. With the light of a candle is not enough to warm up this room so now is getting colder second to second. Looking at the wall not watching anything, just wondering about some other further place which does not exist and never will ,although I am willing it.
The smoke comes out of my mouth slowly and keen while the cigarette is shinning like some little shinny thing in my room.

That ghost is already gone. Sometimes I ask my self why is it a ghost if I can see it as it was covering my sight from the world. No, it's not a ghost when i see it, it's a ghost around my head when i don't.

Translucent, cold and cruel at the same time, it never comes out of my mind.

The tree outside my window moving side to side, left to right and right to left, softly like dancing with the wind, but I see his eyes crying from pain, his leafs jumping to the edge of the garden. He is suffering but nobody see it.

Drops like knifes will cut his life, smoke from fire will kill his breath but his trunk will never move on.

Non-sence.

And you leave me here, with your touch in my skin and your mouth in the abyss. Forgive me.